❤️ No es sólo amor.🫶🏽

 

RELATO  1


      😍  NO ES SOLO AMOR 🤗

     👇

La historia vivida entre Mariano y 

Valentina, no es una historia de amor cualquiera.


Cuando Mariano vio por primera 

vez Valentina, sintió algo muy especial, una 

sensación desconocida que consiguió que se 

estremeciera hasta lo más profundo de su ser.


Trataba de entender el porqué de tan intenso 

sentimiento, al ver tan solo por un instante, a 

aquella mujercita, que no había llegado siquiera a 

conocer.  E incluso le había llevado a desvelarse 

pensando solamente en ella. 


Lo tenía muy claro, se tomaría su tiempo para 

acercarse a aquella mujer, conocerla y así poder 

descubrir si merecería la pena aquella intriga, 

si tendría algún sentido real o si su solitario 

corazón se estaba burlando de su razón.


Mariano, era un hombre sencillo, humilde, honesto 

con buenos modales, un gran corazón. 


Su vida no había sido fácil, aprendió a dar el valor 

justo a las cosas. 

Él era un hombre noble e inteligente.


Venía de una familia pobre y trabajadora, con las 

dificultades propias de los años posteriores a la 

postguerra, en que las posibilidades de estudio eran 

tan sólo para los más privilegiados, muy a su pesar 

su familia no gozaba de esa suerte.

Después de todo, gracias a su tesón por aprender, 

aunque fuera a escondidas, unido a su inmenso 

esfuerzo por lo gran trabajador que fue, se convirtió 

en un hombre honrado y sagaz para aquellos 

tiempos de precariedad.


Cuando aún era muy joven, se enamoró y se casó 

con su gran amor, una jovencita con la que vivió 

feliz algunos años, pero tras un parto difícil, su 

único hijo falleció.


Pasaron largos días de inmenso dolor y pena por la 

tragedia, y después de muchos esfuerzos y cuidados, 

sin poder remediarlo, su esposa se le fue también. 

A partir de ese día algo murió dentro de él.


Se convirtió en un ser solitario, durante mucho 

tiempo estuvo aislado, tan solo la obligación de 

trabajar, lo mantenía con vida, ya solo contaba con 

la compañía de su ganado y sus cuatro paredes 

repletas de tantos recuerdos.


Cuando hubo concluido su vida laboral se planteó ir 

a la ciudad y buscar un lugar donde terminar la 

última etapa de su vida.

Decidido a tomarse la vida con más calma, 

dejándose cuidar por otros, para terminar 

así, con la soledad que le había acompañado tanto 

tiempo.

Eligió una moderna Residencia para Personas 

Mayores, allí, donde sin saberlo conocería a 

Valentina.


Y Valentina, una mujer de cuerpo más bien 

pequeño. Desde lejos daba la impresión de ser una 

buena persona, con mirada tierna y sonrisa dulce. 

Sus facciones eran finas señal de haber llevado una  

vida al menos, acomodada.

En su rostro aún quedaban pequeños restos de 

frescura y de luz, de su juventud,  reflejo de una 

vida plena de amor y felicidad. Lo triste es que, con 

el paso del tiempo había ido disminuyendo muy

sutilmente.


Valentina, llegaba a la residencia,  acompañada 

por una amplia familia, un sábado por la tarde 

mientras Mariano, como cada tarde jugaba su 

partida de cartas. 




Pudo verla llegar a través de la pared acristalada 

de la salita donde estaba sentado. Se levantó justo 

cuando ella cruzaba la entrada hacia la recepción

Desde su silla, podía percibir el paso titubeante de 

aquella mujer de cuerpo pequeño, que, a pesar de 

estar rodeada de muchas personas de diversas 

edades, y sujetándose de su inseparable bastón, no 

dejaba de observar a su alrededor con silenciosa 

tristeza.


Ella, entendía que sus hijos necesitaban resolver sus 

vidas. Las distancias entre las casas de sus hijos 

además de las obligaciones familiares y laborales 

dificultaban su atención y cuidados para su inicio 

de Alzheimer.


Entre todos acordaron con su consentimiento, que

ingresara allí, facilitando su estancia al máximo, 

pero sin su presencia. 

Ellos acomodaron todas sus pertenencias en una 

habitación individual con todo tipo de comodidades 

y atenciones. 

Después de visitar juntos cada estancia los hijos y 

nietos se despidieron hasta la próxima visita.


Una vez sola, afloraron todos los sentimientos y 

rompió a llorar mientras sacaba de su bolso un 

retrato familiar lleno de importantes recuerdos que 

la acompañaría a partir de ahora. 


Iba repasando uno por uno con su dedo indice 

los  rostros de sus hijos y de su difunto esposo.


Aun podía recordar, lo felices que eran todos 

juntos, a pesar de las dificultades para sobrevivir 

una familia numerosa en tiempos de postguerra

y de la que pudieron sobreponerse estando unidos.


De vuelta al presente, posando la sobre la mesita 

la fotografía, observaba entre suspiros su nuevo 

entorno. 

Sentía, que ese lugar ahora desconocido podría 

ser el último que vería o al menos que recordaría 

en la que fuera más o menos corta pero,                  

en definitiva, su etapa final.


Aun con lágrimas en sus mejillas pudo ver que 

la puerta quedó entreabierta, se puso en pie para ir 

cerrarla, pero un zapato se interpuso y pudo ver a 

alguien  del otro lado.


Mariano, muy prudente y lento por su marcha 

habitual,  se acercaba presentarse ofreciéndole su 

apoyo y compañía que ella ahora quizá podría 

necesitar.




La presentación fue breve, al menos para él, después 

de todo el tiempo que llevaba esperando en aquel 

pasillo a que  ella saliera.

 

Por otra parte, Valentina, apenada se recostó de 

nuevo sobre la cama aferrada a su retrato hasta que

 finalmente concilió el sueño, ignorando el anhelo 

de Mariano  por verla.


Mientras el pobre hombre pululaba como su 

inoportuno Parkinson le permitía, pasillo arriba y

bajo incesantemente, hasta que por fin la vio salir.


Y allí en mitad del pasillo,  frente a su habitación, le 

saludó cordialmente apoyándose en su viejo bastón 

con ambas manos.


Valentina le miraba con ojos tristes, pero con 

sonrisa paciente, pues es una mujer muy educada.

 Mientras el pobre Mariano no conseguía parar de 

tartamudear, para calmarlo le sujetó la mano 

inquieta por el Parkinson y se presentó formalmente.


Se quedaron mirando fijamente los dos algunos 

segundos, sintiendo cosquillas bajo sus pies. 

Después, como si de un calambre se tratara,

Valentina se separó volviendo de nuevo a su cuarto 

cerrando la puerta tras de sí.


El pobre de Mariano, estaba totalmente petrificado, 

como pudo, inició la marcha hasta su cuarto 

dejándose caer sobre su cama. Ya no se dejó ver

hasta el día siguiente.




Ese día, al levantarse vio bajo el borde de su puerta, 

un sobrecillo azulado. 

Se acercó  como pudo a recogerlo con aire 

de sorpresa, sacó la nota leyendo con expectación.      

                           

****Querido Mariano, yo también deseo conocerte, 

te espero en la cafetería a las cinco en punto, te 

invito a un café, y te concederé sólo hoy tres 

preguntas sobre de mí, piensa bien lo que quieras 

saber te responderé todo lo que recuerde.

Te espero. Valentina****


Mariano no cabía de gozo por tal azaña. 

Por fin recibía respuesta de aquella 

dama misteriosa. 

Ahora tendría que pensar por dónde iba a empezar.


Ese fue el inicio de una especial amistad. 

Desde esa cita pasaban todos los días juntos, 

ilusionados por hacer todo lo que la edad 

sus propias limitaciones les permitían,  pero

juntos cuidándose mutuamente.


A menudo repetían sus paseos por el jardín, picnic a 

orillas de un lago cercano a ellos, todas esas idas y 

venidas, les daba la fuerza que necesitaban, les 

concedía la libertad de volver a soñar y mantenerse 

vivos.




Llegó el día que Valentina cumplía su primer año en 

la residencia, recibió varias sorpresas, una de ellas 

era la visita de sus hijos y nietos con sus caritas 

sonrientes. 


Al abrazarla, ella se derretía de emoción haciendo 

grandes esfuerzos por recordar sus nombres sin 

equivocarse, un gran logro a su vez.  


Les presentó a su Mariano del alma, con quien tan 

acompañada se sentía.


Él tuvo muy buena aceptación y se sintió 

suficientemente cómodo para atreverse a 

prometerles cuidarla y mimarla mientras estuviera 

su lado el tiempo que le quedara.


En aquel momento Mariano pensó que ya formaba 

parte de aquella hermosa familia.



Mientras que Valentina se despedía de los suyos 

hasta la salida, Mariano dejó su sorpresa sobre la 

mesita de ella y salió del cuarto dirigiéndose al 

suyo, esperando impaciente una señal.                                                                                                                         

*****Mi querida Chiquitina, ya ha pasado un año 

desde que te conocí y durante este tiempo a tu lado 

he vuelto a sentirme joven, ¿te gustaría ser mi 

compañera de travesía para lo bueno menos 

bueno hasta el fin de mi humilde existencia? 


Te espero esta noche a las doce, cuando todos 

duerman, en la escalera que lleva a la azotea, 

quiero regalarte el primer amanecer. 

Tuyo siempre. … 

Mariano****                     


Cuando Valentina llegó a su habitación, con

lágrimas en sus ojos, mezcla de alegría y pesar

al ver de nuevo a los suyos, en una breve visita; 

encuentra sobre la mesita una rosa blanca y una 

nota perfumada. 

Se sentó en la cama a leerla como si de una 

quinceañera se tratara.       



Y llegó la hora exacta:

Todo estaba listo, ambos ya totalmente preparados, 

subieron emocionados para su cita. Allí había dos 

asientos muy cómodos acompañados de una 

mesita con dos copas, todo perfecto para una 

ocasión muy especial. 




Mientras amanecía no dejaban de comerse con los 

ojos, a la vez que se fundían en el más puro y 

sincero abrazo, deleitándose de su compañía.


A la mañana siguiente, caminaban ambos

 a hurtadillas como unos adolescentes algo

 crecidos ya, haciendo novillos.


Se despidieron con un beso y se dirigieron cada 

cual, a su cuarto, donde rememorarán aquella 

velada, saboreando cada instante.


Los días corrían, su ilusión era cada vez más 

intensa. 


En la residencia se montó un gran revuelo, estaban 

de boda.


Todos estaban allí, esperando el gran Sí Quiero, 

familiares, amigos, incluso empleados, cuidadores… 

Todos pusieron mucho empeño en hacer de aquel 

momento, algo único, y no solo para los futuros 

esposos, sino por todos los que apostaron por ellos, 

defendiendo que el Amor es algo grande, tenían un 

gran ejemplo frente a ellos.





La ceremonia fue inolvidable, incluso para 

Valentina, ya que su Alzheimer se dejaba notar de 

vez en cuando.


Cuando llegó la noche, Valentina visitó a su ya 

esposo en el cuarto que desde ahora compartirían, 

vestida con un camisón blanco que les regalaron 

sus hijos ese día y acompañada además de la 

emoción por el momento que estaban viviendo 

también llevaba una botella de cava, que reservó de 

la fiesta, más un par de copas.

 




A Mariano le encantó la iniciativa, se acercó a su 

Chiquitina la cogió de la mano acompañándola con 

suavidad hasta su nuevo lecho y presa de su 

emoción, le susurró algo en el oído haciéndola 

ruborizar.


_Ten cuidado chiquitina que me puedo aprovechar 

de ti… y hacerte cosas pecaminosas, _reía el muy 

travieso.                                                                                                                                                               

Con voz pícara y una mirada cómplice, un poquito 

achispada y con una risa tontorrona por  tomar

unos pocos sorbitos, le contestaba Valentina

 

_Ay, Mariano, ¡pues no sé a qué estas 

esperando…!





A Mariano se le salían los ojos ante tal respuesta, 

le pillaba totalmente por sorpresa, no se imaginaba 

esa actitud de su querida Valentina, sin embargo se 

mostraba encantado al mismo tiempo por ello.          


Entre risas amenizadas con multitud de caricias, 

recuerdos, emociones vividas ese día y desde que se 

se conocieron.


Compartieron tantos besos y abrazos ...

Se entregaron sin medida y  en la 

más divina intimidad. 


Hubo tanto amor y pasión en su primer encuentro, 

que les invitó a alcanzar el cielo, en un hermoso y 

único viaje, solo de ida….


 


Comentarios

Elrincondelur 🪶

Presentación: Elrincondelur🪶

Las horas del reloj

🌹EL GRAN AMOR DE MI VIDA👩‍❤️‍👩